• Oriana Trejo

No hay planeta B

Seguramente en más de una ocasión habrás escuchado la frase “no hay planeta B” que hace alusión a que no existe otro planeta Tierra ¿Qué tan cierta es está frase? y ¿Qué tan sencillo es encontrar un planeta como el nuestro?

Estos son cuestionamientos que se ha planteado la comunidad científica desde hace décadas, logrando un consenso sobre los requisitos que debe cumplir un exoplaneta, es decir un planeta fuera de nuestro Sistema Solar, para considerarse como la tierra.


El primero de los requisitos se trata de la distancia entre el exoplaneta y su estrella, misma que debe ser muy similar a nuestro sol en temperatura, tamaño y edad.

La distancia entre ambos cuerpos influirá en las condiciones ambientales y la temperatura. Un exoplaneta tipo terrestre, se debe encontrar a la distancia óptima, es decir, ni muy lejos, ni muy cerca. En astronomía está región se denomina “zona de habitabilidad” que también llamamos la Zona ricitos de Oro. Pues de manera similar a como ocurría en el cuento, un planeta muy cercano se encontrará muy caliente y uno muy lejano estará frío. Ambas condiciones dificultan la formación de vida.


El segundo requisito tiene que ver con su radio y su masa, pues la relación entre estas dos variables determina la gravedad del exoplaneta, la cual debe estar en proporción con la de la Tierra.


Finalmente, se encuentra la atmósfera que debe ser rica en gases como oxígeno e hidrógeno. Pues estos elementos se asocian con la producción de agua. Ese vital líquido que de acuerdo con lo que hasta ahora conocemos, es esencial para la existencia de vida.


Gracias a la misión Kepler de la NASA, hoy se han encontrado 4175 candidatos a exoplanetas y 1000 han sido verificados. Entre ellos únicamente 2 cumplen con las condiciones antes mencionadas. Por lo que parece que no es nada sencillo encontrar una segunda Tierra.

A pesar de este resultado, el grupo a cargo de la misión estima que en nuestra galaxia podrían existir más de 11,000 millones de exoplanetas similares a la Tierra. Que, aunque parecen muchos, en realidad representan un porcentaje muy bajo en comparación con la totalidad de exoplanetas. Por lo que tomará décadas encontrar un gemelo terrestre y aún cuando lo hagamos las distancias estelares son tan grandes que será imposible mudarnos.


De momento solo tenemos un plan A. Seguir cuidando y preservando la Tierra, ese pequeño pálido punto azul al que llamamos hogar.